Mientras celebramos el juego de la Selección, la inflación nos vacía la billetera
Por: Gabriel Cuervo P.
¿Notaron que, por cada transacción en aplicaciones como Nequi nos están clavando el impuesto del 4×1000?
Mientras hay pan y circo, nuestra pasión es aprovechada para hacer negocios redondos. Casi que de manera imperceptible nos sacan la plata del bolsillo. Mientras media Colombia disfrutaba el partido frente a Portugal y armaba el plan para el encuentro contra Ghana este viernes, las verdaderas jugadas maestras las están ejecutando por debajo de la mesa. En el tablero donde no hay árbitros, nos están clavando un gol tras otro.
Veamos qué pasa con la inflación. El comportamiento del comercio en todas las ciudades del país es el de aprovechar el Mundial como incentivo para el aumento del consumo de sus clientes habituales. La mayoría de negocios se transformaron en sedes del campeonato con banderas, pantallas gigantes, promociones de cerveza y camisetas por doquier. Hay una euforia colectiva innegable que contagia cada rincón del país.
Por otro lado, revisando los números reales con fuentes primarias y secundarias, la música de fondo cambia por completo. La plata está valiendo menos, todo ha subido, el flujo de caja nacional no da tregua.
¿Se han preguntado por qué se siente tan extrañamente feliz y agotado después de un partido? No es solo fútbol; es física de consumo pura y dura. Hay una trampa de anestesia emocional.
¡OJO! Recuerde esta regla de oro: el sistema no lo ataca cuando usted está alerta, lo ataca cuando está distraído. Las grandes corporaciones y las estructuras del poder financiero conocen a la perfección la psicología del consumidor. Saben que un pueblo dopado de emoción futbolera es el escenario perfecto para mover las variables clave de la economía sin levantar sospechas.
Mientras usted grita un gol en la calle, las alzas silenciosas pasan de largo. Los últimos reportes macroeconómicos confirman que la inflación en el país sigue estancada en un asfixiante 5.84% anual, y las proyecciones de crecimiento del PIB para este año apenas raspan un tímido 2.6%. El costo de la vida sigue subiendo, los arriendos comerciales están por las nubes en todo el territorio nacional y los precios del corrientazo no dan tregua. Pero claro, de eso casi no se habla en los noticieros porque hay que analizar la jugada del VAR.
Rayamos la tarjeta de crédito que después miramos cómo pagamos:
Bajo la anestesia de la alegría masiva, su cerebro relaja las barreras del riesgo financiero. Termina comprando el televisor a 24 cuotas, la camiseta premium original o pagando cuentas hiperinfladas en el bar porque “nos lo merecemos”. El lunes siguiente, los jugadores de la Selección descansan en sus hoteles de cinco estrellas, pero su deuda apenas arranca.
Gestione su emoción:
La gran diferencia entre el hincha que se “bebe lo del mercado” en la celebración y el verdadero estratega de mercados radica en el control de la información. Mientras el comercio tradicional utiliza la distracción masiva para vaciar las billeteras de la base social, los grandes desarrolladores de canales comerciales aprovechan este pico de atención para capturar la liquidez de la calle y reconfigurar sus embudos de venta.
A los bancos, a las empresas de servicios públicos y a las plataformas de cobro les importa un bledo si clasificamos a la siguiente ronda. El lunes por la mañana van a pasar la factura con la misma frialdad de siempre en cualquier rincón de Colombia.
Si usted es dueño de una Mipyme o un profesional independiente, debe entender que la pasión es hermosa para vivirla, pero es sumamente peligrosa si deja que maneje su flujo de caja.
En los negocios, como en la vida, el que se queda gritando el gol desde la tribuna termina pagándole la fiesta al que diseñó el estadio. El juego real no es el que transmite la televisión; el juego real es el de su supervivencia financiera.