Por: Gabriel Cuervo P.
#DoctrinaCuervo
Muy bien por don Luis Felipe Yagüe, quien vende sus productos en las calles de Florencia, Caquetá. El gobierno entrante lo ayudó y hasta lo invitó a la posesión presidencial, mandando así un mensaje positivo a los emprendedores del país.
Ver al nuevo gobierno entregando auxilio a don Luis es una imagen que conmueve a cualquiera. Sin embargo, mientras en el país se aplaude esta iniciativa, en el suroccidente se quiebra el Ingenio La Cabaña, una empresa de casi 100 años en el Valle del Cauca y el Cauca que acaba de entrar en liquidación. ¿El resultado? Más de 3.200 trabajadores y 777 pequeños campesinos cultivadores van directo a la calle.
Si el nuevo gobierno desea sacar de la pobreza a la gente y potenciar el empresariado, debe resolver el problema de fondo: salvar y potenciar el campo y la agroindustria del país.
El empresariado no quiere asistencialismo populista; las empresas que generan empleo de verdad necesitan soluciones estructurales y reglas de juego claras.
Transferencia tecnológica y apertura competitiva de mercados internacionales
Colombia tiene todo para ser una mina de oro en producción de alimentos, pero para lograrlo, el gobierno debe cambiar las reglas del juego. A mi parecer, estas son las cinco medidas urgentes y sencillas que se deben tomar:
- Protección al productor local: No podemos permitir que alimentos importados y subsidiados en otros países vengan a quebrar a nuestros campesinos. Necesitamos aranceles justos.
- Venderle al mundo: El planeta tiene hambre. El Estado debe encargarse de abrir caminos, quitar trámites y firmar acuerdos para que nuestros productos (azúcar, etanol, café, frutas, productos con transformación) se vendan en el exterior de forma rápida y masiva.
- Tecnología para cultivar mejor: De nada sirve regalar tierra si la seguimos sembrando con las manos y herramientas de hace 200 años. Necesitamos semillas resistentes a las inundaciones (como las que causaron las lluvias de La Niña y ahogaron a La Cabaña) y métodos modernos para aprovechar hasta la cáscara de lo que cosechamos sin desperdiciar nada.
- Bajar impuestos y dar acceso a créditos baratos: Hoy en Colombia los impuestos y los intereses de los bancos son tan altos que abrir un negocio o mantenerlo es un suicidio financiero. Necesitamos alivios fiscales para que las empresas respiren y produzcan.
- Una Superintendencia que ayude, no que entierre: Cuando una empresa clave entra en crisis, la Superintendencia no puede actuar como un sepulturero que llega a rematar los bienes. Debe ser un puente técnico que siente a los bancos y los obligue a dar plazos y salvavidas antes de apagar las máquinas.
Desde la #DoctrinaCuervo apelo a las buenas intenciones del gobierno entrante para que el país trabaje en equipo. Para lograrlo, debemos dejar de dividir a Colombia entre “buenos y malos” y unir las fuerzas que de verdad producen.
La primera tarea es fortalecer la unión entre la Empresa privada (que pone el dinero y sabe trabajar), la Academia (universidades que investigan y aportan ciencia) y el Estado (que ayuda con leyes e infraestructura en vías y energía).
Sumando a lo anterior, es vital integrar el cuidado del medio ambiente y a la sociedad (campesinos, comunidades indígenas y afro), asegurando que el progreso beneficie a todos en el territorio.
Salvar el Ingenio La Cabaña no es favorecer a unos pocos ricos; es defender el derecho de 777 familias campesinas del norte del Cauca a vivir de su trabajo con dignidad, sin tener que estirar la mano por un subsidio.
Mensaje al gobierno entrante: No caigan en el populismo. Se debe entender la diferencia entre el asistencialismo y gerenciar la riqueza. El futuro del campo se defiende hoy, evitando que la industria se apague.
Firme por una Colombia agroindustrial.