La ingeniera industrial Claudia Benavides Salazar será la nueva ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella, a partir del próximo 7 de agosto. Su designación marcó un hecho inédito dentro de la conformación del gabinete, al ser la primera ministra seleccionada a través del Banco Nacional de Talentos, la plataforma creada por el mandatario electo para identificar perfiles técnicos y profesionales para el servicio público.
Benavides es ingeniera industrial de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales; magíster en Creatividad e Innovación en las Organizaciones de la Universidad Autónoma de Manizales y doctora (Ph. D.) en Competitividad Empresarial y Territorial, Innovación y Sostenibilidad de la Universidad de Deusto, en Bilbao (España). Cuenta con más de 25 años de experiencia liderando proyectos de innovación, emprendimiento y desarrollo empresarial, con énfasis en empresas de base tecnológica, transformación digital, competitividad territorial, enfoque de género y economía de la longevidad.
Gran parte de su trayectoria la desarrolló como directora ejecutiva de Incubar Manizales, una de las principales incubadoras y aceleradoras de empresas de base tecnológica del país, desde donde impulsó la creación y fortalecimiento de emprendimientos innovadores y acompañó procesos de transferencia de conocimiento entre la academia y el sector productivo. También ha sido docente universitaria, investigadora y consultora en innovación, sostenibilidad y competitividad, participando en proyectos con entidades públicas, privadas y organismos internacionales orientados al fortalecimiento de los ecosistemas de ciencia, tecnología e innovación.
Al asumir el Ministerio de Ciencia, Benavides tendrá como principales retos recuperar la confianza de la comunidad científica en las convocatorias públicas, fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y promover una mayor articulación entre la investigación y el sector empresarial. Entre sus objetivos también se encuentra incrementar la inversión pública y privada en investigación y desarrollo, convertir el conocimiento en una herramienta para la transformación productiva del país y acercar la innovación a las regiones como motor de crecimiento económico y bienestar social.