El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó este lunes la Ley de Regulación de Estados de Excepción, una normativa que permitirá la actuación de las Fuerzas Armadas en el control de protestas y bloqueos de carreteras que desde hace varias semanas afectan distintas regiones del país y han dejado al menos diez personas fallecidas, además de problemas de desabastecimiento en la zona andina.
Durante un acto oficial realizado en La Paz, el mandatario estuvo acompañado por miembros de su gabinete, altos mandos de la Policía y de las Fuerzas Armadas. Allí defendió la aprobación de la nueva legislación, calificándola como una medida necesaria para garantizar la seguridad nacional y proteger a la población.
“Es un momento muy importante para el presente y el futuro de la patria”, afirmó Paz, quien justificó la iniciativa señalando que permitirá enfrentar lo que denominó como “narcoterrorismo”, al que responsabilizó de impulsar las movilizaciones y los actos de violencia registrados en las últimas semanas.
El gobernante también lanzó una advertencia a quienes considera responsables de promover la conflictividad social. “Así como cayó Marset, sus días están contados y vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución y las leyes”, expresó en referencia al presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, capturado y extraditado a Estados Unidos en marzo pasado.
Aunque la promulgación de la ley no implica la activación inmediata de un estado de excepción, ya que para ello se requiere la expedición de un decreto específico, Paz aseguró que el plan de actuación conjunta entre la Policía y las Fuerzas Armadas ya se encuentra diseñado. Asimismo, pidió a las fuerzas de seguridad actuar con “profesionalidad” y “firmeza” para garantizar la protección de la ciudadanía.
El presidente insistió en que su administración mantendrá el rumbo de gobierno previsto hasta el año 2030 y aseguró que el país enfrenta una amenaza que pone en riesgo la estabilidad nacional. Según afirmó, la nueva normativa busca fortalecer la capacidad del Estado para responder a escenarios de crisis y preservar el orden público.
Durante su intervención, Paz también dirigió críticas al expresidente Evo Morales, a quien señaló como “el jefe que está en el Chapare”, región considerada el principal bastión político y sindical del exmandatario. El presidente lo acusó de promover la radicalización de las protestas tras los enfrentamientos ocurridos durante el fin de semana entre supuestos manifestantes armados y efectivos policiales.
No obstante, el mandatario reiteró su disposición al diálogo con las organizaciones sociales de la región andina que, según dijo, no están vinculadas con grupos que calificó como “narcoterroristas”. En ese sentido, pidió a estos sectores evitar ser influenciados por actores que buscan generar mayores niveles de violencia y desestabilización.
La ley, aprobada el pasado fin de semana por el Parlamento a solicitud del Ejecutivo, establece que las Fuerzas Armadas podrán intervenir en operativos de control cuando la Policía sea superada por situaciones de conmoción interna o cuando exista una insuficiencia operativa. Sin embargo, la normativa mantiene a la Policía Nacional como la autoridad responsable del mando primario para la preservación del orden público.
La medida ha generado un intenso debate en Bolivia, en medio de una crisis política y social marcada por protestas, bloqueos de carreteras y crecientes tensiones entre el Gobierno y sectores opositores que exigen la salida del presidente.