El activista colombiano Franklin Humberto “Beto” Coral regresará este 16 de julio a Colombia luego de que las autoridades migratorias de Estados Unidos ordenaran su deportación. Coral viajará en un vuelo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) junto con otros 92 colombianos expulsados de ese país, mientras continúa el debate en torno a su situación migratoria y a la solicitud de asilo que había presentado ante las autoridades estadounidenses.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, Coral permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde junio, cuando fue detenido en el estado de Arizona. Su captura generó reacciones del presidente Gustavo Petro, quien solicitó a la Cancillería brindar asistencia consular y calificó el caso como una posible persecución política. La Embajada de Colombia en Estados Unidos confirmó entonces que activó el acompañamiento consular correspondiente mientras avanzaba el proceso migratorio.
Sobre su llegada al país, algunos medios informaron que el presidente Petro evaluaba recibir personalmente a Coral en el aeropuerto. Sin embargo, hasta el momento de esta publicación no existe una confirmación oficial por parte de la Presidencia de la República sobre la presencia del mandatario en el arribo del vuelo, por lo que esa posibilidad permanece sin confirmación institucional.
El caso de Beto Coral ha adquirido relevancia por producirse en un contexto de creciente atención sobre las políticas migratorias de Estados Unidos y las relaciones bilaterales con Colombia. La deportación hace parte de un vuelo que trasladará a 93 colombianos, en línea con los procedimientos de repatriación que ambos países han venido coordinando desde 2025. Expertos en derecho migratorio señalan que una deportación no resuelve automáticamente las solicitudes de protección internacional y que cada caso depende de las decisiones adoptadas por las autoridades competentes del país donde se adelanta el trámite.