Decenas de miles de estudiantes de secundaria, acompañados por padres, profesores y sindicatos, salieron este martes a las calles de Francia para exigir mejores condiciones educativas, en una jornada marcada por una fuerte presencia policial y nuevos episodios de tensión. Las movilizaciones se extendieron por ciudades como París, Marsella, Lyon, Nantes, Rennes y Estrasburgo, mientras el Gobierno enfrenta crecientes críticas por la respuesta de las fuerzas de seguridad.
Las protestas comenzaron a finales de septiembre con bloqueos en numerosos liceos y se han extendido por el país. Los estudiantes reclaman, entre otros puntos, la falta de profesores sustitutos, aulas sobrecargadas, edificios deteriorados y condiciones que consideran inadecuadas para desarrollar sus actividades académicas. Este martes, el Ministerio de Educación reportó que 891 centros educativos tuvieron clases suspendidas total o parcialmente.
El Ministerio del Interior contabilizó 86.000 participantes en las movilizaciones realizadas fuera de París, mientras que las organizaciones sindicales ofrecieron cifras superiores. La jornada también contó con la participación de padres y docentes, quienes expresaron su respaldo a las demandas estudiantiles. En Marsella, la estudiante Selma, de 15 años, dijo a AFP que se manifestaba porque tenía miedo por su futuro y quería reclamar sus derechos.
Sin embargo, la movilización ha estado acompañada por enfrentamientos entre manifestantes y policías, así como daños a bienes públicos y privados. Uno de los hechos más graves ocurrió el lunes en Lens, donde un estudiante de 15 años perdió una mano durante un incidente con una granada utilizada por las fuerzas antidisturbios. Las autoridades abrieron una investigación para establecer exactamente cómo ocurrió el hecho.
La respuesta policial ha generado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y sindicatos. La Inspección General de la Policía Nacional abrió 10 investigaciones relacionadas con posibles actuaciones irregulares de agentes, mientras distintos sectores han reclamado mayor moderación en el uso de la fuerza. Al mismo tiempo, las autoridades también han denunciado agresiones contra policías y actos violentos cometidos durante las manifestaciones.
El Gobierno de Emmanuel Macron intenta contener la movilización mientras el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha planteado medidas relacionadas con las principales demandas de los estudiantes, entre ellas el reemplazo de docentes ausentes y la reparación de establecimientos educativos. También impulsa un proyecto para responsabilizar económicamente a quienes causen daños a bienes públicos.
Las protestas tienen además una dimensión política, pues se producen meses antes de las elecciones presidenciales francesas de 2027 y en medio de las discusiones sobre el presupuesto y el ajuste de las cuentas públicas. El Gobierno ha señalado a sectores de la izquierda radical, incluida La Francia Insumisa, por su presunta influencia en las movilizaciones, mientras sus dirigentes han expresado respaldo a los estudiantes y llamado a mantener métodos no violentos.