Domingo, 23 de agosto de 2026
Johan Andrés Montenegro Narváez

Johan Andrés Montenegro Narváez

Abogado Penalista y Excandidato al Concejo de Bogotá

junio 10, 2026, 11:38 am

Democracia en Peligro

Compartir

Estamos en un país absolutamente polarizado, quedo claro en las pasadas elecciones, aunque la polarización es un problema, hoy no es el principal problema que aqueja esta democracia. Estamos ante una ausencia de grandeza de nuestros lideres, las amenazas constantes entre unos y otros, la carencia para asumir con nobleza las derrotas, la ausencia de visión de estado para asumir las victorias son pan de cada día.

El Ex Presidente Mexicano Felipe Calderón dice: “En la democracia se gana y se pierde. No hay victorias permanentes ni derrotas para siempre”.  esa me parece que es una premisa mayor para cualquier participante de una contienda electoral, la victoria demanda al político entender que no gano solo para él y los suyos, si no para todos, así mismo el que pierde tiene el deber de entender que la estabilidad de los años venideros del Estado pasan por él y que aunque no debe ser complaciente con el ganador, si tener la dignidad para asumir la derrota, ejercer la oposición con lealtad y plantear sus ideas desde la paz.

Y la Paz no es una cosa que por decir mucho se termine viviendo, todo lo contrario, han vuelto la palabra Paz un trapo que usan para validar cuanta locura se le ocurra al caudillo. Y estamos en tiempos en que demandamos más instituciones que caudillos.

Pdta: que vivan los amigos que unos son zurdos y otros derechos, porque ese es el verdadero valor de la democracia coincidir en la diferencia sin violencia. El diferente NO es enemigo…

Democracia en peligro

Estamos en un país absolutamente polarizado; quedó claro en las pasadas elecciones. Aunque la polarización es un problema, hoy no es la principal amenaza que aqueja a nuestra democracia. Estamos ante una preocupante ausencia de grandeza por parte de nuestros líderes: las amenazas constantes entre unos y otros, la incapacidad para asumir las derrotas con nobleza y la falta de una visión de Estado al gestionar las victorias son el pan de cada día.

El expresidente mexicano Felipe Calderón afirma: «En la democracia se gana y se pierde por el voto ciudadano. Pero no hay victorias permanentes ni derrotas para siempre». Esta me parece una premisa mayor para cualquier participante en una contienda electoral. Por un lado, la victoria demanda al político entender que no ganó solo para él y los suyos, sino para todos. Por el otro, quien pierde tiene el deber de comprender que la estabilidad futura del Estado también depende de su rol; aunque no debe ser complaciente con el ganador, sí debe tener la dignidad para asumir la derrota, ejercer la oposición con lealtad y plantear sus ideas desde la paz.

Sin embargo, la paz no es algo que se viva por el simple hecho de repetirla. Al contrario, han convertido la palabra «paz» en un trapo que usan para validar cuanta locura se le ocurra al caudillo de turno. Estamos en tiempos que demandan más instituciones y menos caudillos.

P. D.: Que vivan los amigos, tanto los zurdos como los derechos, porque ese es el verdadero valor de la democracia: coincidir en la diferencia sin violencia. El diferente no es el enemigo.