02 de junio de 2026
Las encuestas marcaron la agenda en la previa de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026. La mayoría dibujó narrativas favorables al oficialismo, pero la realidad en las urnas fue diferente. Aunque son útiles para detectar tendencias, ninguna es infalible ni completamente neutral. Esa jornada dejó una lección clara: los datos digitales supieron captar mejor el pulso del país.
Atlas Intel rompió el libreto
Durante meses, firmas tradicionales como Guarumo, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría (CNC) proyectaron a Iván Cepeda (Pacto Histórico) con una ventaja cómoda, alrededor del 35-38% de intención de voto, y a la derecha fragmentada o rezagada.
La gran excepción fue Atlas Intel. Mientras el consenso apuntaba a una victoria holgada del oficialismo, esta firma advirtió un empate técnico y proyectó un fuerte ascenso de Abelardo de la Espriella, incluso con ventaja en posibles segundas vueltas.
Los resultados del preconteo de la Registraduría confirmaron esa visión: Abelardo de la Espriella: 43.74%; Iván Cepeda Castro: 40.90% y Paloma Valencia Laserna: 6.92%. La “foto” de Atlas Intel, basada en paneles digitales, se acercó más a la realidad: captó el desplome del centro y la alta polarización entre extremos que define la segunda vuelta. Mientras otras encuestas reforzaban el relato de ventaja oficialista, el enfoque digital identificó el voto silencioso de la derecha.
El punto ciego: la alta participación
El factor que más descolocó a las firmas tradicionales fue la participación histórica. Los modelos convencionales asumían la abstención crónica cercana al 50%, pero la polarización impulsó a un 57.85% del censo electoral, con más de 23.9 millones de votos.
Muchas encuestas fallaron porque sus filtros de “votante probable” estaban calibrados para un electorado pasivo y se basaban en muestras telefónicas o presenciales que no captaron el enojo y la movilización de nuevos votantes. Atlas Intel acertó en mayor medida porque sus paneles web reflejaron mejor la efervescencia digital y la intención real de salir a votar.
Pros y contras de la Ley 2494 de 2025
Este “festival de datos” ocurrió bajo las reglas de la Ley 2494 de 2025 y la Resolución 1197 del CNE, una norma que buscaba mayor transparencia en las encuestas, pero que generó fuertes debates en el sector.
Pros: Hacia una mayor transparencia
- Trazabilidad: Obliga a registrar firmas, revelar financiadores, metodologías y microdatos. Reduce las encuestas “de garaje” usadas solo para favorecer campañas de forma artificial.
- Rigor estadístico: Exige márgenes de error controlados y auditorías técnicas, lo que eleva la calidad de los estudios que se publican.
- Lucha contra el engaño: Prohíbe difundir sondeos falsos o con logos falsificados en medios y redes.
Contras: Efectos no deseados
- Salida de jugadores: El rigor y los costos ahuyentaron a algunas firmas. GAD3 se retiró y Atlas Intel tuvo roces con el CNE por sus metodologías digitales, que no siempre encajaban en los modelos tradicionales.
- Menos información pública: Las encuestas se encarecieron y migraron al mercado privado (campañas y empresarios), dejando al ciudadano común con menos acceso a datos verificados.
- El vacío de la veda: La prohibición de publicar encuestas la semana previa, sumada a la menor oferta de estudios formales, abrió un boquete para que gráficas falsas se viralizaran en redes; exactamente el problema de desinformación que la ley quería evitar.
¿Qué fue entonces este festival de datos?
Fue una mezcla de realidad y humo. Realidad, cuando las metodologías (especialmente las digitales) logran adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de información y cambios demográficos, como demostró Atlas Intel. Humo y manipulación, cuando el exceso de regulación, las rigideces metodológicas y la proliferación de datos falsos empañan el debate.
Al final, las encuestas siguen siendo una herramienta imperfecta pero valiosa. No predicen el futuro con certeza, pero las que se actualizan y captan las nuevas dinámicas ciudadanas demuestran que el dato bien recolectado sigue siendo poderoso. La primera batalla se definió en las urnas. Ahora, la verdadera encuesta será el cara a cara del próximo 21 de junio.