Domingo, 23 de agosto de 2026
JAIRO ARANGO GAVIRIA

JAIRO ARANGO GAVIRIA

julio 22, 2026, 11:19 am

NO SE DEBE VIVIR DEL PASADO

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Al igual que el éxito se celebra con entusiasmo, el fracaso debe admitirse con entereza y dignidad. El filósofo y expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, al referirse al pasado dijo: “No se vive de recuerdos ni de nostalgia, sino de porvenir. La vida no se construye mirando hacia atrás, lamentando lo que ya pasó, idealizando el pasado. Tampoco se vive atrapado en la nostalgia. La vida se vive mirando hacia adelante con esperanza y con proyectos. El pasado puede enseñarnos, pero no debe paralizarnos. Te recuerdo que los seres humanos estamos hechos para avanzar, para construir futuro; para soñar y luchar de lo que todavía está por venir”.

La historia no se teje sobre recuerdos aleatorios, efímeros y transitorios. Tampoco se estudia sobre horizontes de tiempo mediáticos a corto plazo. La historia se estudia sobre una serie de sucesos en donde las raíces de los acontecimientos del pasado, son las que deben ser analizadas excavando con mayor profundidad. La historia es una disciplina que nos muestra como estamos hoy. No es un tejido mediático, que pueda explicarse emocionalmente en un minuto. Para R.G. Collingwood (1889-1943) filósofo, historiador y arqueólogo del Reino Unido, en su libro “Idea de la Historia”, refiriéndose al vector tiempo expresa: “Una multiplicidad de partes que, a diferencia de las del espacio, se interpenetran incluyendo el pasado en el presente. Esta organización temporal es peculiar de la conciencia, y es el fundamento de la libertad”. Al igual que el tiempo no se puede manipular para reescribir la historia a conveniencia, porque está inmersa en la memoria colectiva de los pueblos y las naciones; los sucesos y acontecimientos del pasado están escritos en diferentes símbolos, grafías y textos, donde, por más que se intente reescribir para acomodarlos a conveniencias efímeras, nunca podrán ser ni reacomodadas ni borrados, porque el gran defensor del pasado siempre dirá, ¡alto!, aquí estoy yo: La memoria oral. Por ejemplo, bastante peregrino  suena el argumento de creer que diciendo voy  tumbar (borrar), el monumento en Cali, llamado “Pueblo resistencia”, este simbolismo a la democracia y contra el autoritarismo se va a borrar de un tajo de la memoria del pueblo caleño. Hágame el bendito favor. Este monumento ya hace parte de la memoria histórica de los caleños y de los colombianos. Tumbar o derrumbar una estructura física y material (patrimonio cultural de los caleños) podrán hacerlo. Lo que nunca podrán llegar a hacer es borrar de la memoria la razón del monumento libertario, porque para respaldarlo está todo lo que simboliza el monumento, la lucha por la justicia social, la memoria de las víctimas y la voz de las comunidades populares del oriente de Cali, que se trasmitirá a través de la oralidad que es la que nos ha permitido conocer nuestro pasado y nuestra historia.

El mismo Collingwood, argumenta sobre el pasado: Los hechos pasados son recordados por nosotros en virtud de los afectos permanentes, o por lo menos duraderos. Solo lo que no deja huella, no es recordado.

Ganar así sea expresando frases y promesas que nunca se pensó en cumplir, hace parte de ese discurso como arma para obtener beneficios políticos y ganar las elecciones, como en efecto sucedió, pero son una amenaza para los valores democráticos, la estabilidad social y la paz. Ahora, alcanzado el objetivo ,y para aumentar su precaria gobernanza, deberá cambiar su discurso para gobernar con legitimidad al 100% de los colombianos. Una cosa es la campaña y otra muy diferente gobernar. Las promesas emotivas de campaña, quedaron para el recuerdo. Colombia mantendrá la JEP, estará en la ONU y en la OEA, por fortuna para el país. Gobernando con los de siempre.