Bogotá, D. C., 14 de julio de 2026. El posible regreso de la Hora Gaviria en Colombia volvió al centro del debate luego de que expertos y representantes del sector energético plantearan la conveniencia de adelantar una hora el reloj como medida para reducir el consumo de electricidad durante la segunda mitad del año, cuando se prevé un fenómeno de El Niño de alta intensidad. La propuesta está siendo analizada por el gobierno entrante como parte de las alternativas para fortalecer la seguridad energética del país.
La denominada Hora Gaviria fue implementada entre 1992 y 1993 durante el gobierno de César Gaviria, en medio del racionamiento de energía provocado por una severa sequía que afectó la generación hidroeléctrica. La medida consistió en adelantar una hora el reloj oficial para aprovechar mejor la luz natural y reducir la demanda eléctrica en las horas de mayor consumo.
El debate resurgió tras las advertencias sobre la posible intensificación del fenómeno de El Niño y sus efectos sobre los embalses, de los cuales depende cerca del 70 % de la generación eléctrica del país. Según información publicada por El País América Colombia, el gerente de Hidroituango, Alejandro Arbeláez, respaldó la posibilidad de aplicar nuevamente esta medida como una estrategia preventiva para disminuir el riesgo de un déficit energético, mientras que especialistas en cambio climático señalaron que cualquier decisión debería complementarse con acciones de ahorro de agua, eficiencia energética y adaptación climática.
Aunque hasta el momento no existe una decisión oficial sobre su implementación, el tema ya hace parte de las discusiones técnicas del gobierno electo y de los actores del sector energético. Paralelamente, las autoridades evalúan otras alternativas para garantizar el abastecimiento de electricidad, entre ellas el fortalecimiento de la generación térmica y el monitoreo permanente de las condiciones hidrológicas del país.
El eventual regreso de la Hora Gaviria dependerá de la evolución del fenómeno climático y de las recomendaciones de las entidades responsables del sistema energético. Expertos coinciden en que cualquier decisión deberá sustentarse en criterios técnicos que permitan preservar la confiabilidad del servicio eléctrico y minimizar el impacto de una posible reducción en la disponibilidad de recursos hídricos.