El proceso judicial por el asesinato de Miguel Uribe Turbay sumó este jueves dos nuevas condenas. Jhorman David Mora Silva, alias “Caleño”, y Cristian Camilo González Ardila aceptaron su responsabilidad mediante un preacuerdo con la Fiscalía y fueron sentenciados por su participación en distintas tareas vinculadas con el ataque.
Las decisiones corresponden a personas que, según la investigación, no fueron quienes efectuaron directamente el disparo contra el entonces senador, pero sí habrían cumplido funciones dentro de la organización que preparó el atentado. Con estas sentencias, ya son siete las condenas en firme relacionadas con el magnicidio ocurrido el 7 de junio de 2025 en el barrio Modelia, en Bogotá.
Una condena para quien habría contactado al menor
La investigación estableció que Mora Silva tuvo contacto con el adolescente de 15 años que posteriormente atacó a Miguel Uribe.
Uno de los elementos que sustentaron su participación fue una comunicación realizada el mismo día del atentado. En ella, el menor habría recibido indicaciones sobre lo que debía hacer durante la operación. En esa conversación también habría participado Elder José Arteaga Hernández, conocido como “El Costeño” o “Chipi”, señalado como una de las figuras centrales de la estructura investigada.
La intervención atribuida a Mora permite a los investigadores reconstruir uno de los eslabones entre quienes organizaron el ataque y el adolescente que terminó ejecutándolo.
El otro condenado estaba encargado de facilitar la fuga
La participación de Cristian Camilo González Ardila habría ocurrido en una etapa posterior. De acuerdo con la investigación, su función consistía en recoger la motocicleta utilizada por el menor y facilitar su desplazamiento después del ataque. Para cumplir esa tarea recibió dinero destinado a cubrir los gastos de combustible y llegar hasta el punto previamente establecido.
Sin embargo, el plan no llegó a completarse. El adolescente fue detenido por integrantes del esquema de seguridad de Miguel Uribe antes de alcanzar el lugar donde debía encontrarse con González Ardila.
Las penas fueron diferentes para cada implicado
Aunque ambos reconocieron su participación mediante un acuerdo con la Fiscalía, las condenas no fueron iguales. Jhorman David Mora Silva recibió una pena de 15 años y 8 meses de prisión, mientras que Cristian Camilo González Ardila fue condenado a 11 años y 7 meses.
La diferencia responde a las responsabilidades individuales establecidas dentro del proceso y a los delitos atribuidos a cada uno. Entre las conductas por las que fueron procesados se encuentran el homicidio agravado, concierto para delinquir agravado, utilización de menores para cometer delitos y delitos relacionados con armas de fuego.
El expediente ya acumula siete condenas
Las nuevas sentencias se producen pocos días después de otra decisión relevante. El pasado 14 de agosto, Harold Daniel Barragán Ovalle recibió una condena de 21 años y cuatro meses por su participación en el crimen.
La Fiscalía estableció que Barragán habría intervenido en comunicaciones en las que se coordinaron acciones relacionadas con el atentado, incluida la definición del lugar donde finalmente ocurrió y la selección del menor que ejecutó el ataque.
El avance de estos procesos permite conocer de manera progresiva cómo estaba distribuida la operación y qué tareas habría desempeñado cada uno de los involucrados.
La investigación todavía no termina
Aunque las siete condenas representan un avance importante, el expediente no está completamente cerrado. La Fiscalía continúa trabajando para determinar quiénes estuvieron detrás de la organización del crimen y cuál fue el nivel de responsabilidad de cada integrante.
De hecho, las autoridades han señalado que la estructura investigada podría estar relacionada con otros homicidios, una línea que amplía el alcance de las pesquisas más allá del asesinato de Miguel Uribe.
Por ahora, las nuevas sentencias permiten establecer judicialmente la participación de dos personas que habrían cumplido funciones distintas dentro del atentado: una relacionada con el contacto y las instrucciones al menor y otra con la logística prevista para su huida.
El caso Miguel Uribe continúa avanzando en los tribunales mientras la Fiscalía intenta completar el mapa de responsabilidades detrás del crimen que conmocionó al país.