El presidente Gustavo Petro realizará un viaje oficial a Cuba este viernes, en lo que será su última visita internacional antes de concluir su mandato el próximo 7 de agosto. De acuerdo con la Presidencia de la República y medios que confirmaron la agenda oficial, el jefe de Estado permanecerá cerca de 48 horas en la isla y sostendrá un encuentro con el presidente Miguel Díaz-Canel, con quien abordará asuntos relacionados con la relación bilateral y la situación regional.
La visita se produce luego de que Petro cancelara un viaje previamente previsto a Estados Unidos y anunciara que priorizaría su desplazamiento a La Habana. El mandatario ha señalado públicamente que busca expresar un mensaje de solidaridad con Cuba en medio de las dificultades económicas que enfrenta la isla, así como respaldar el papel que ese país ha desempeñado durante décadas en distintos procesos de diálogo entre el Estado colombiano y grupos armados ilegales.
Cuba ha sido un actor relevante en la política de paz de Colombia. La Habana fue sede y país garante de las negociaciones que condujeron al Acuerdo de Paz firmado con las extintas FARC en 2016 y posteriormente acogió varios ciclos de conversaciones entre el Gobierno colombiano y el ELN. Esa relación ha convertido a la isla en un interlocutor frecuente en iniciativas diplomáticas vinculadas a la resolución de conflictos, aunque también ha sido objeto de debate en distintos gobiernos.
El viaje también ocurre en un contexto de cambio en la política exterior colombiana. El presidente electo Abelardo de la Espriella ha anunciado que su administración buscará romper relaciones diplomáticas con Cuba y cerrar la embajada colombiana en ese país como parte de una reestructuración del servicio exterior. El Gobierno cubano ya manifestó su rechazo a esa decisión, al considerar que afectaría una relación bilateral construida durante décadas. Analistas consultados por distintos medios consideran que la visita de Petro representa el cierre de una estrategia diplomática distinta a la que ha planteado el gobierno entrante y evidencia el contraste entre ambas visiones sobre la política internacional de Colombia.