La cifra de desplazados sigue aumentando
La situación de orden público en Ituango, Antioquia, continúa generando preocupación por el impacto que los enfrentamientos entre grupos armados están teniendo sobre las comunidades campesinas.
El más reciente balance establece que 339 personas, pertenecientes a 158 familias, han sido desplazadas desde diferentes veredas hacia el casco urbano del municipio. Las familias permanecen en albergues mientras las autoridades evalúan si existen condiciones que permitan su regreso.
La emergencia se concentra principalmente en comunidades rurales de El Aro, donde los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC han provocado temor entre los habitantes y obligado a numerosas familias a abandonar sus viviendas.
Hay 21 personas que no han podido salir
El desplazamiento no es el único problema que enfrentan las comunidades. Según el personero de Ituango, 21 personas permanecen confinadas en diferentes veredas porque las condiciones de seguridad no permiten su evacuación.
La distribución reportada es de ocho personas en La Rica, nueve en San Luis y tres en El Torrente. Las autoridades buscan establecer mecanismos para atenderlas sin exponerlas a nuevos riesgos. La presencia de posibles artefactos explosivos y los enfrentamientos registrados en la zona han dificultado los desplazamientos y las labores de atención.
Fuerza Pública llegó a El Aro
Ante la situación, tropas del Ejército llegaron al corregimiento El Aro para verificar las condiciones de seguridad y avanzar en las acciones necesarias para permitir, eventualmente, el retorno de las familias.
La Policía también mantiene presencia en el área y acompaña a las comunidades desplazadas que permanecen en la cabecera municipal. Las autoridades tienen como una de sus prioridades determinar si existen garantías suficientes para que las familias puedan regresar a sus hogares.
Sin embargo, mientras persistan los riesgos derivados de los enfrentamientos y de la posible presencia de explosivos, el retorno no se considera seguro para buena parte de la población.
La crisis comenzó con los enfrentamientos entre grupos armados
La emergencia se desencadenó por enfrentamientos entre estructuras del Clan del Golfo y las disidencias de las FARC, que disputan el control territorial y de actividades ilícitas en esta zona del norte de Antioquia.
Los combates se han concentrado en sectores rurales y han provocado una escalada del desplazamiento. Reportes anteriores ya habían registrado la salida de decenas de familias, pero el número de afectados aumentó progresivamente hasta alcanzar el actual balance de 339 personas.
La Defensoría del Pueblo había advertido previamente sobre la situación y acompañado las acciones para atender a la población afectada.
Municipio necesita más ayuda humanitaria
La llegada masiva de familias desplazadas también ha puesto presión sobre la capacidad de respuesta del municipio.
De acuerdo con el reporte más reciente, se necesitan donaciones de kits de aseo y ropa para atender a las personas que permanecen en los albergues. La Unidad para las Víctimas y Acnur ya han entregado algunos apoyos.
Mientras tanto, las autoridades continúan evaluando las condiciones de seguridad en las zonas rurales para determinar si es posible iniciar un retorno gradual.
Por ahora, la prioridad es garantizar la protección de las comunidades, atender a quienes permanecen desplazados y encontrar una alternativa para las 21 personas que continúan confinadas.
La situación sigue bajo monitoreo
Aunque durante las últimas 36 horas no se habían reportado nuevos enfrentamientos, el panorama continúa siendo delicado. Las autoridades deben establecer si la presencia de la Fuerza Pública es suficiente para garantizar la seguridad de las comunidades y evitar que el número de desplazados siga aumentando.
La crisis de Ituango deja así un nuevo llamado de atención sobre el impacto que la disputa territorial entre grupos armados continúa teniendo sobre la población civil en Antioquia.