Viernes, 16 de octubre de 2026
31 de agosto de 2026, 11:06 am
Nacional

El negocio clandestino del ELN con el petróleo: así opera el robo de crudo en Colombia

Una perforación clandestina en un oleoducto puede convertirse en el primer eslabón de una cadena que termina en narcotráfico, refinación ilegal y millonarias pérdidas para el país. El Ejército ha documentado casos en los que el ELN estaría utilizando hidrocarburos extraídos ilegalmente para sostener sus economías criminales.

El negocio clandestino del ELN con el petróleo: así opera el robo de crudo en Colombia

Robo de Crudo – Diseño Mundo Político IA

Valery Murillo Reyes

Valery Murillo Reyes

31.08.2026 11:06 am | Actualizado: 31.08.2026 11:07 am

Compartir

El robo comienza con válvulas clandestinas

El robo de petróleo se realiza mediante perforaciones ilegales sobre oleoductos y la instalación de válvulas que permiten extraer el crudo sin autorización. Uno de los casos más recientes fue localizado en junio por el Ejército en el corregimiento de Agua Clara, zona rural de Cúcuta, donde fue encontrada una conexión clandestina sobre el oleoducto Caño Limón-Coveñas.

De acuerdo con el Ejército, el crudo extraído en ese punto era utilizado por integrantes del ELN como combustible para laboratorios improvisados dedicados a la producción de clorhidrato de cocaína. Las tropas aseguraron el lugar mientras personal técnico realizaba las labores necesarias para reparar la infraestructura.

El petróleo termina conectado con el narcotráfico

La investigación de las autoridades muestra que la extracción ilegal no necesariamente tiene como destino la venta directa del crudo. En algunos casos, el hidrocarburo es transportado hacia zonas rurales donde puede ser almacenado, transformado o utilizado como insumo para otras actividades ilegales.

En mayo, el Ejército reportó el desmantelamiento de una refinería clandestina en Tibú, Norte de Santander, que, según la institución, estaba vinculada al Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN. En el lugar fueron encontrados cinco tanques utilizados para almacenar hidrocarburos extraídos ilegalmente del Caño Limón-Coveñas. La operación permitió incautar 80.844 galones de diésel y 65.285 galones de gasolina, con una afectación estimada por las autoridades de $2.800 millones a las finanzas de esa estructura.

Las pérdidas superan los 950.000 barriles

El fenómeno no se limita a los casos atribuidos al ELN. Según Ecopetrol, entre 2025 y lo corrido de 2026 se registraron pérdidas de más de 950.000 barriles de hidrocarburos, equivalentes a un impacto cercano a US$81 millones para el Grupo Ecopetrol.

Las cifras muestran la dimensión de una economía ilegal que involucra diferentes actores y estructuras. En marzo, la Fuerza Pública informó la captura de 29 personas en operaciones contra redes dedicadas al hurto y refinación ilegal de hidrocarburos. Entre los detenidos estaba alias “Tuta”, señalado por las autoridades como integrante del ELN y presunto líder de una estructura dedicada al hurto de combustible del poliducto Pozos Colorados-Galán.

Una cadena que también deja daños ambientales

El problema tiene además un componente ambiental. Las perforaciones clandestinas pueden provocar derrames y contaminación de suelos y fuentes de agua, mientras que las refinerías artesanales generan residuos y sustancias contaminantes.

Un informe incorporado en el Decreto 132 de 2025 registró que durante 2024 las autoridades neutralizaron 7 válvulas ilícitas, destruyeron 63 tanques de almacenamiento, 22 refinerías y 76 piscinas, además de inmovilizar 1.784 vehículos relacionados con estas actividades.

El Gobierno ordenó una operación contra esta economía ilegal

La magnitud del problema llevó al presidente Abelardo de la Espriella a ordenar en agosto una operación conjunta entre las Fuerzas Militares, la Policía, Ecopetrol y la Fiscalía para combatir el robo de combustibles y petróleo.

El mandatario afirmó que los combustibles extraídos ilegalmente de los oleoductos son utilizados como insumos en el procesamiento de cocaína y pidió atacar de manera integral esta economía criminal.

El desafío para las autoridades está ahora en cortar toda la cadena: desde la perforación de los oleoductos hasta el transporte, almacenamiento, refinación y comercialización del producto. Los casos documentados en Norte de Santander muestran que, cuando estas actividades están vinculadas a estructuras armadas como el ELN, la protección de la infraestructura petrolera también se convierte en una estrategia para afectar sus fuentes de financiación.